Hace algunos días apareció en las noticias una grave incongruencia. El INJUV (Instituto Nacional de la Juventud) entregó una cuponera para estudiantes en donde había descuentos y promociones en locales de comida chatarra. Para muchos esto fue un desacierto, ya que el gobierno ha impulsado una campaña denominada “Elije vivir sano”, en donde se promueve la realización de actividad física y elección de alimentos saludables, y al mismo tiempo se realiza la promoción de comidas lo más ANTI saludables que puedan haber. A mí, más que rabia con el gobierno o con el Injuv, este hecho me hizo pensar que este tipo de incongruencias ocurre en muchas familias y quizás pasan desapercibidas. Creo que en general hace falta que quienes han decidido ser padres, debieran aprender más sobre nutrición, para que puedan realizar opciones conscientes respecto de los productos con que alimentan a sus hijos. Pareciera ser que las personas creen que los alimentos no saludables son aquellos altos en grasas, frituras, etc. pero las personas podrían comprender que hay más que entender. La mayoría de los alimentos que consumen los niños son altos en colorantes, azúcar, grasas, preservantes y quien sabe que más, sólo basta con ir a cualquier supermercado y comenzar a leer la lista de ingredientes que hay en cereales, galletas, dulces, chocolates, papas fritas, ramitas, doritos, barras de cereales, etc. realmente me parece mágico que de esos ingredientes puedan hacer un alimento. Debemos entender que si queremos que los niños estén saludables debemos alimentarlos con alimentos naturales, integrales y ricos en nutrientes como las frutas, verduras, granos integrales, carnes no procesadas y huevos. Pero! Los niños hacen lo que hacen sus padres o seres significativos más cercanos, por lo tanto es necesario que los adultos sean coherentes y muestren a través de sus actos lo que quieren ver en sus hijos.