Hace tiempo que alrededor de las redes sociales comencé a leer sobre el aceite de magnesio. Al principio no me llamó la atención, pero luego me di cuenta de que tiene muchos beneficios y que vale totalmente la pena comenzar a usarlo.

El magnesio es el cuarto mineral más abundante en el cuerpo humano y se utiliza en millones de funciones distintas, dentro de las principales se encuentras la producción de energía y la función cardiovascular. Lamentablemente, muchos podemos estar con deficiencia de magnesio, ya que en la actualidad cuesta mucho obtener este mineral desde los alimentos que consumimos.

Además, resulta que hay ciertas condiciones ambientales que hacen que nuestras reservas de magnesio se reduzcan como el fumar, el estrés, las pastillas anticonceptivas, el consumo de alcohol, café y azúcar,  etc. Algunos alimentos ricos en magnesio son: vegetales de hoja verde oscuro, semillas y frutos secos (en especial semillas de zapallo y maravilla), algunos pescados, porotos de soya, paltas o aguacates, plátanos, higos y cacao.

Creo que a muchas mujeres nos pasa que cuando estamos en la fase pre-menstrual nos dan muuuchas ganas de comer chocolates....al menos eso me pasa a mi, y creo que es en parte porque el cuerpo necesita más magnesio cuando vamos a menstruar. En la segunda fase del ciclo aumentan los requerimientos de magnesio y en este caso, el aceite de magnesio se vuelve muy útil.

El entregar a nuestro cuerpo la cantidad necesaria de magnesio ayuda a:

- Problemas de las articulaciones como dolores articulares, artritis y osteoporosis.

- Ayuda a aliviar el estrés.

- Permite reducir los síntomas pre-menstruales como dolores y ansiedad.

- Es muy útil para aliviar dolores, rigidez y espasmos musculares.

- Es bueno para aliviar la constipación y el síndrome de colon irritable.

- Es recomendable para tratar jaquecas y dolores de cabeza.

- En casos de fatiga crónica.

- Para la salud bucal.

- Para casos de psoriasis.

- Para mejorar el sueño.

- Ayuda a reducir malos olores corporales.  

La absorción de magnesio es mucho mayor cuando lo aplicamos sobre la piel. Por lo tanto, es recomendable que si quieres notar sus efectos que utilices el aceite de magnesio y no recaigas sólo en los alimentos ricos en este mineral. La buena noticia es que el aceite de magnesio es relativamente económico si lo haces tú mismo. Y una mejor noticia aún es que hacerlo es extremadamente fácil :)

Yo compré cristales de magnesio o cloruro de magnesio en polvo en la farmacia Hahnemann, que fue donde lo encontré a menor precio.      Para hacer el aceite de magnesio, que en realidad no es más que una solución de magnesio suspendido en agua, que adquiere una textura oleosa y no es un aceite propiamente tal.

Preparación:

- Hervir 1/4 de taza de agua purificada y luego agregar 1/4 de taza de cristales de magnesio (se compra como cloruro de magnesio) y revolver hasta que se disuelva.

- Luego dejar enfriar y poner en un recipiente con dispensador en spray para que puedas aplicarlo sobre la piel.

Nuestra piel deja de absorber magnesio cuando sus reservas están completas, por lo tanto no hay riesgos de sobredosis. El aceite de magnesio lo puedes aplicar en cualquier parte del cuerpo que no sea el rostro y los genitales.

Yo me lo aplico en axilas, abdomen y piernas :) . Lo ideal es aplicarlo después de la ducha y dejar que se absorba (es rápido) y listo.

Yo cuando lo empecé a usar el primer efecto que noté fue que mi sudor era sin olor y que me ayudaba a estar más relajada :) Espero se animen a hacerlo para que vean si les ayuda!

Lindo día!!