Hace algunos días posteamos una foto en nuestro Facebook de un plato con yogurt, granola (hecha por nosotros), plátano y arándanos. En uno de los comentarios alguien puso " lo blanco es yogurt? mmm no creo...." entonces nos dimos cuenta que quizás nunca hemos compartido los cambios que ha tenido nuestra forma de alimentarnos en el último tiempo.

Para los que no saben nuestra historia: En el 2009 conocimos la dieta crudivegana y de a poco comenzamos a probarla y nos sentimos taan bien que seguimos con ella por un año completo. Comíamos todo crudo y dejamos los lácteos (leche, yogurt, quesos, etc.), todo lo blanco (harinas refinadas, azúcar refinada, endulzantes artificiales, etc.), las carnes y sus derivados y en general todo lo que venden como comida en los supermercados ;). Nuestra alimentación era de frutas, verduras, frutos secos, semillas, algas, etc.

Luego de el primer año comenzamos a incorporar algunos alimentos como quínoa y verduras cocidas. Notamos que con éstas incorporaciones nos sentíamos igual de bien que con los alimentos de la dieta crudivegana. Siguió pasando el tiempo y ya no nos sentíamos saludables ni llenos de energía...y luego de mucho tiempo de averiguar y reflexionar nos dimos cuenta de que ya habíamos limpiado nuestro cuerpo, que habíamos dado un gran paso y eliminado de nuestras vidas muchas cosas que nos hacían daño (alimentos procesados, preservantes, colorantes, cigarro, alcohol, etc.).

Pero, no estábamos siguiendo nuestra intuición, porque racionalmente creíamos en la dieta crudivegana. Algunos días sentíamos ganas de comer cosas que para esta dieta están "prohibidas" y eso nos generaba estrés. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que ya no éramos los mismos, y que hoy estamos muy conectados con nuestro cuerpo, sensaciones y emociones, y por lo tanto, podemos hacer elecciones conscientes sobre cómo alimentarnos.

Ya no somos ni vegetarianos, ni veganos, ni crudiveganos.... sino que comemos de acuerdo a lo que nuestro cuerpo nos va pidiendo. La verdad es que comemos muy variado, pero practicamente todo lo que comemos es orgánico, sin refinar, sin químicos, sin preservantes, colorantes y demases.

Lo que más comemos son verduras (muchas veces cocidas), granos integrales (quínoa, mijo, trigo sarraceno, mote y amaranto), aceites (oliva y ghee), frutas (en batido como desayuno), huevos orgánicos, semillas y frutos secos. En el presente este es el tipo de alimentación que nos hace sentir bien. Con la dieta crudivegana teníamos "antojos" de comer cosas que creíamos que nos harían mal, pero no estábamos escuchando las señales de nuestro cuerpo. Además, con esta dieta sentíamos que todo el tiempo queríamos comer más.

En mi caso (Claudia) me di cuenta de que no estaba obteniendo los nutrientes que mi cuerpo me pedía y por sobre todo mi sistema digestivo no tenía la capacidad para digerir grandes cantidades de verduras crudas, por lo que en el proceso de digestión no obtenía los nutrientes presentes en éstas (en medicina Ayurvédica soy de constitución Vata).  

En el caso de Gabriel, tenía que comer cantidades "irracionales" de comida para obtener las suficientes calorías, lo cual lo hacía sentir cansado y bueno sabemos que comer en exceso también dificulta la adecuada digestión de los alimentos. Por esto, es que hemos decidido incorporar otros alimentos que hemos podido darnos cuenta nos hacen sentir mejor físicamente, tranquilos y satisfechos. En el próximo artículo comentaremos más sobre cómo es nuestra alimentación hoy en día, así que a esperar la segunda parte...