Si hay algo de lo que me siento muy agradecida en esta época es que tanto yo como Gabriel nos hemos mantenido libres de resfríos, gripes, alergias, etc. Cada vez que converso con alguien me doy cuenta de que prácticamente todas las personas que conocemos se han enfermado de algo en lo que va del invierno.

Aún recuerdo la molesta sensación de andar congestionada y no poder dormir o lo molesto que era andar con tos; tan sólo el recordar esto me hace sentir feliz porque se me hace aún más concreto lo bien que nos hace llevar un estilo de vida y alimentación que tan extraño les resulta a muchos de nuestros conocidos.

Creo que hace falta que las personas puedan conectar que si se enferman (resfríos, alergias, dolores de cabeza, etc.) es porque el cuerpo nos está manifestando que algo no anda del todo bien y en vez de NO escucharlo (tomando medicamentos paliativos y que no atacan la causa) es necesario que nos demos cuenta que los alimentos que elegimos son los que nos entregan los nutrientes necesarios para que el cuerpo se mantenga funcionando bien SIEMPRE, tanto en invierno como en verano.

El domingo recién pasado, nos juntamos con un grupo de personas que también han cambiado su alimentación. Fue muy interesante, porque cada uno compartió qué lo había llevado a cambiar sus hábitos alimenticios y a pesar que todos nos vimos motivados por diferentes razones, compartíamos el hecho de haber visto cómo con estos cambios nuestros cuerpos y emociones han ido sanando. En este grupo algunos eran veganos o vegetarianos, otros comen carnes de vez en cuando y muchos estamos en un proceso de descubrimiento sobre qué es lo que nos hace mejor.

Sin embargo, otro punto de encuentro es el hecho que todos fuimos eliminando alimentos procesados y refinados (azúcar blanca refinada, harinas blancas, lácteos pasteurizados provenientes de vacas tratadas con hormonas y antibióticos, etc.) y  aumentamos el consumo de verduras, frutas, legumbres, alimentos integrales, etc.

Esto me lleva a creer firmemente que más importante que lo que comemos, es lo que dejamos de comer. Si llevas una alimentación que incluye lácteos altamente procesados, carnes de animales mal tratados a los que se les inyectan hormonas y antibióticos y consumes harinas refinadas, azúcar blanca y grasas de mala calidad, entonces NO sirve de nada si comes muchas semillas de chía o espirulina.

El primer paso para recuperar tu salud es eliminar por completo los alimentos que dañan nuestra salud y nos roban nutrientes y de a poco ir incorporando alimentos que a diario te van a aportar nutrientes que van a permitir que tu cuerpo se mantenga sano y te sientas bien la mayor parte del tiempo. Espero que esto ayude a que más gente se motive a cambiar su alimentación!!

Un abrazo a tod@s!!