Me ha pasado a mí y lo he escuchado de varias personas. Cuando comenzamos el camino por la alimentación saludable, nos pasa muchas veces que en situaciones sociales, cuesta mucho mantenerse sin comer cosas con azúcar y otros ingredientes que es mejor evitar  (msg, sal de mesa, lácteos pasteurizados, colorantes, jarabe de maíz, aceites de mala calidad, etc.).

Lamentablemente, después de un episodio en donde comimos algo que nos hizo sentir no tan bien, la mayor parte del tiempo nos invade una sensación de culpa y recriminación, acompañada de malestar físico. Creo que algo que a mi me ha ayudado mucho es comprender que lo que más importa es el estado emocional y mental con que uno ingiere los alimentos.

Si comemos con culpa o pensando que lo que estamos comiendo nos va a hacer mal, lo más probable que eso ocurra. La tradición ayurvédica, por ejemplo, plantea que para que la digestión se lleve a cabo de manera óptima, es crucial comer en un ambiente tranquilo y relajado y en lo posible evitar comer si nos encontramos tristes, con rabia o estresados (por eso lo peor es comer viendo televisión y ¡en especial las noticias!).

Yo todavía no lo logro en un 100%, pero cada vez más, me pasa que cuando como algo que no es lo que elijo comer la mayor parte del tiempo, intento pensar que mi cuerpo recibe bien ese alimento, que extrae lo que le sirve y elimina todo lo que no ;) También intento agradecer estas situaciones, porque a veces sí nos sirve comer algo que hemos decidido dejar (por ejemplo la azúcar, o el pan blanco), porque somos capaces de reconocer que no nos hace tan bien y así volver a nuestro camino con más ganas.

Yo ayer fui a unas clases de recetas sin gluten, pero casi todas las recetas que probamos eran con azúcar refinada....al principio no paraba de pensar en todo lo que ya sé sobre el azúcar refinada, pero después me di cuenta de que eso me estaba generando vivir una situación estresante y, por lo mismo, después comencé a agradecer el haber estado ahí y conocer la historia de muchas personas en situaciones complejas que están tratando de cambiar su alimentación.

Me di cuenta en ese momento, que en situaciones sociales tengo que aprender a centrarme en las personas y no en la comida, así que al final comí agradeciendo el aprendizaje de ese momento. (También re-aprendí que el azúcar es sumamente adictiva jijij) Bueno, quería compartir esto con ustedes porque de verdad lo he sentido....el comer con amor y agradecimiento nos hace sentir mil veces mejor.

Que tengan un bello fin de semana....lleno de cosas por las que agradecer ;)