Últimamente son muchos los que están optando por eliminar la leche de sus dietas. Una de las principales razones es la intolerancia a la lactosa.

De hecho muchas de las marcas de leche ahora han creado productos sin lactosa. Sin embargo, todos los productos lácteos pasteurizados, provocan más daño que beneficios a nuestra salud. La leche en sí no es mala, pero lo que hoy se vende como leche está lejos de ser un alimento óptimo para nuestro consumo.

En primer lugar, las vacas de donde proviene la leche han sido alimentadas con alimentos artificiales, han recibido hormonas y antibióticos, por lo que la leche viene con estas mismas cosas. En segundo lugar, en el procesamiento de la leche, ésta es pasteurizada, es decir sometida a altas temperaturas para matar todo tipo de bacterias, virus, etc. pero al mismo tiempo se destruyen también todos los nutrientes que pudieran estar presentes en ésta.

Es decir, la “leche” que venden en el supermercado está lejos de ser leche de verdad. Por lo tanto, si queremos tomar leche, sería bueno que tuviéramos acceso a leche proveniente de animales tratados con amor, libres de químicos, medicamentos y hormonas.

Aún así, es necesario que sepamos que la leche de vaca es un alimento acidificante y que genera mucosidades en nuestro cuerpo. Es por esto, que no es recomendable para quienes sufren mucho de sinusitis, asma, bronquitis, etc. Además, cuando consumimos muchos alimentos que acidifican nuestro cuerpo, se genera un desequilibrio interno, nuestras células reciben menos oxígeno, y nos volvemos más propensos a enfermarnos. Para recuperar el equilibrio, nuestro organismo utiliza diferentes mecanismos y uno de ellos es hacer uso de minerales alcalinizantes, siendo uno de ellos el calcio.

El cuerpo al necesitar calcio, lo saca de las reservas, siendo una de las principales los huesos. Por lo tanto, si queremos mantener intactas nuestras reservas de calcio, es importante que el pH interno se mantenga en equilibrio (lo ideal es que nos mantengamos en un pH de 7,4). Para esto, es mejor consumir muchas frutas, verduras, granos integrales, etc. y evitar aquello que nos genera un estado de acidez como el consumo de azúcar refinada, harina de trigo refinada (y todos los productos hechos con ésta), carnes procesadas, leche pasteurizada, alimentos llenos de preservantes químicos, etc.

Recuerda que más importante que tomar suplementos de calcio o tomar leche en exceso, es mejor cuidar nuestro estilo de vida para que nuestros requerimientos de calcio sean bajos.

De todas formas, el calcio es importante, así que aquí hay un listado de alimentos que te pueden aportar mucho calcio (por cada 100 gramos). He puesto los mg de calcio en algunos de los alimentos para que te hagas un idea, considerando que la ingesta diaria recomendada de calcio va entre los 500 mg y 1000 mg:

-       Algas (1200 mg aprox.): cochayuyo, kombu, etc.
-       Frutos secos y semillas: semillas de sésamo (1200 mg aprox.) , semillas de chía y almendras (250 mg aprox.) y pistachos -       Verduras y Hojas verdes (entre 100 y 200 mg aprox.): acelga, espinaca, repollo, berros, rúcula, perejil, brócoli, pepino
-       Legumbres: (depende de la variedad, pero en 1/2 taza hay aprox. 50 mg)
-       Frutas: higos secos (144 mg aprox.), dátiles, moras
-       Cereales/granos: avena (50 mg aprox.),  quínoa (94 mg aprox.)  y amaranto  

Como puedes ver, si incluyes en tu vida muchos alimentos de origen natural, libres de químicos, azúcar, etc. no es necesario que tengas que preocuparte por el calcio y recurrir a un consumo elevado de leche o de suplementos de calcio. Mis fuentes favoritas son las algas y las semillas de sésamo! ¿Cúal es la tuya?