¡Hola! ¿Cómo están?

 

Para los que nos siguen hace tiempo en el blog sabrán que mi nombre es Claudia, una de las fundadoras de Loving Life. Todo esto empezó con un blog y canal de youtube hace 7 años. Por mucho tiempo escribí en el blog, pero dejé de hacerlo. En el blog principalmente compartía mi experiencia y cosas que leía sobre temas de alimentación y vida consciente. Hoy por primera vez vamos a recibir a un colaborador en el blog. Creo que ya no es suficiente con mi experiencia y la idea entregarles en este espacio información clara, actualizada y apoyada científicamente sobre alimentación, salud y temas a fines. Yo seguiré publicando mis recetas :) Hoy le damos la bienvenida al Blog a Ricardo, más conocido como @pollofit, quien sabe MUCHO de alimentación baja en carbohidratos, dieta cetogénica y quien constantemente se está actualiza leyendo y cuestionándose todo. Espero que les guste lo que nos tiene que decir sobre el aceite de coco y el supuesto de que sería un veneno para el ser humano.

 

Aceite de coco, otra vez en la discordia:

En estos últimos días han salido numerosos artículos en prensa y tv respecto a que el aceite de coco ”sería un veneno”, desmoronando creencias sobre el milagro de este nutriente y  por otro  lado aumentando las dudas de sus beneficios, ambas veredas defendidas  casi de manera dogmática, como cuando nuestro equipo de fútbol se enfrenta al contrario, o como cuando tratamos de convencer de nuestra religiosidad o ateísmo, o como cuando dividimos el mundo en capitalismo y comunismo, ejemplos hay muchos. Necesitamos creer y cuando nuestras creencias enraizadas en nuestra cultura se ven desestabilizadas, saltamos como una madre defendería a su hijo frente a cualquier peligro.

El ejemplo anterior quizás escapa a la racionalidad, pero cuando hay temas relacionados a la ciencia, nosotros deberíamos creer, pero en la evidencia. Han pasado varios cientos de años desde que Galileo le dio vida al método científico, y de esa manera deberíamos funcionar, ser ante todo entes curiosos intelectualmente, tener la capacidad de ir más allá de lo que se nos entrega, ser escépticos por ejemplo frente a estas líneas, de esa manera tendremos la capacidad de investigar y producir aprendizajes y cuestionar noticias sensacionalistas como la tierra es plana o el aceite de coco “is poison”.

Que es el aceite de coco:

El aceite de coco es un aceite comestible, que tiene gran cantidad de grasas saturadas, por lo tanto, existe la preocupación que puede provocar problemas cardiovasculares, basados en la “Hipótesis” de que la grasa saturada aumenta el colesterol y este colesterol aumentado sería nuestro verdugo.

El aceite de coco tiene una particularidad muy especial, está compuesto por ácidos grasos de cadena media (MCT por siglas en inglés) Caproico (C6) Caprílico (C8), Cáprico (C10) y Láurico (C12). Por su estructura química NO se almacenan, nos entregan energía de inmediato.  El ácido Láurico técnicamente es un MCT, pero necesita procesamiento en el hígado para convertirse en energía útil, biológicamente se comporta de distinta manera.

El aceite de coco al convertirse en energía de inmediato, cuando está acompañado de una dieta baja en Hidratos de carbono, nos permite generar cuerpos cetónicos que nos entregaran energía de mejor calidad al cerebro y diferentes órganos, el ácido láurico es un potente antibacterial (propulsor de monolaurina en el tracto digestivo).

 Algo de Historia

“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”

Ciceron (106 AC-43 AC)

Nombremos solo tres acontecimientos (muy resumido) que me parecen muy interesantes que ustedes conozcan, (no me odies sigue leyendo, se pone interesante)

Nikolai Anitschkow, Patólogo Ruso, en 1913 señaló que podía provocar lesiones de tipo ateroescleróticas en conejos al alimentarlos con grandes cantidades de colesterol (grasa animal). Este tipo de experimentos fue replicado en muchos animales, asumiendo la hipótesis de que el colesterol en la dieta debía ser la causa del aterosclerosis enfermedad cardiovascular. Pero (siempre hay un, pero) al poco tiempo se dieron cuenta que la mayoría de los animales utilizados eran herbívoros, no comían alimentos de origen animal y no estaban biológicamente diseñados para metabolizarlos…los reventaron

Ancel keys fue un fisiólogo Norte Americano que estaba de acuerdo en que la cantidad total de grasa en la dieta determinaba mejor el riesgo de enfermedad cardíaca. ¿Cómo planteó esta hipótesis? Diseñó su famoso estudio de 22 países entre ellos Chile. Su hipótesis lamentablemente no funcionó, ya que habían países que consumían grandes cantidades de grasas saturadas como Francia, Alemania y su incidencia de ECV era baja, pero limpió los datos y dejo solo los países que le demostraban correlación positiva. El estudio original quedó compuesto solamente por 6 países: Japón, Italia, Inglaterra y Gales, Australia, Canadá y USA (Estudio de los 7 países). Espero que en este momento el lector se esté preguntando dos cosas: ¿Cómo un estudio de esta magnitud, mal diseñado y donde se falsearon datos sea la piedra angular para sostener que las grasas saturadas nos enferman?, y que diablos tiene que ver el aceite de coco en toda esta historia?, la primera respuesta es lamentable…así fue, existe una serie de otros contubernios de carácter político, industria, coimas etc. (nada nuevo en el homo sapiens) que influyeron que invito al lector a investigar. Segunda respuesta…no te olvides que el aceite de coco es una grasa saturada.”is poison”.

En los años 60 previo a que “el país del norte, USA” dictara las nuevas directrices nutricionales donde nos invitarían a dejar de alimentarnos como lo hicimos durante millones de años de evolución, y nos inculcaran su famosa pirámide, “un grupo comercial Sugar Research Foundation, pago a tres científicos de HARVARD el equivalente a US 50.000 de hoy para publicar un artículo en el New England Journal of Medicine, para limpiar, minimizar el vínculo de la azúcar y la salud del corazón y obviamente poner todo el peso como villano a la grasa. Lamentablemente la industria alimenticia es muy poderosa y este tipo de influencias está muy lejos de terminar. El broche de oro, uno de estos científicos fue Mark Hegsted, se convirtió en jefe del Departamento de Agricultura de los Estados unidos donde ayudó a redactar las nuevas pautas nutricionales que usted y sus hijos han estado comiendo los últimos años, otro fue el Dr. J. Stare presidente del departamento de nutrición de Harvard. “En todos lados se cuecen habas”.

Todos los estudios que relacionan grasa saturada= aumento de colesterol y enfermedad cardiovascular, se basan en estudios observacionales (como los que realizo keys) donde con suerte se puede determinar correlación, pero NO causalidad. ¿Son estudios basados en encuestas, usted se acuerda que comió hace una semana? ¿Y más aún se acuerda hace dos meses?, imposible. Además, al no ser estudios clínicos es muy difícil de controlar todas las variables: comían azúcar, alcohol, ¿cuánto?, sedentarios, dormían bien, estrés, etc. etc. básicamente uno confía en la probidad del encuestado. Esto NO quiere decir que se deben desechar como evidencia, solo darles la importancia que merecen.

 Diferentes investigaciones con poblaciones del Pacifico, han demostrado que cuando han mantenido su dieta estándar, han estado exentos de enfermedad cardiovascular y metabólicas, ha sucedido lo contrario cuando han emigrado al continente y han adquirido patrones culturales relacionados a la manera de alimentarse.

He tratado de no meterme en aspectos técnicos y nombres complicados, pero en este momento debemos hacerlo;

Existen diferentes biomarcadores que se relacionan a enfermedad cardiovascular, en los últimos años la mayoría de los especialistas relacionados a la salud se han centrado solo en LDL (lipoproteína de baja densidad “colesterol malo”) pero por “mirar las ramas han dejado de ver el bosque”.

Proteína c reactiva, Hemoglobina glicosilada, HDL, Apo A, Apo B, Triglicéridos, etc. etc. Diferentes estudios en que se han adoptados dietas bajas en carbohidratos procesados, se han aumentado grasas, muchas calorías desde el aceite de coco y MCT, muestran notables mejoras en estos parámetros, que demuestran menor oxidación e inflamación sistémica, relacionado a menor enfermedad metabólica, cardiovascular, retraso envejecimiento, mayor nivel energético, mejoras en enfermedades neurodegenerativas, entre otras.

Un amigo “gringo” doctorado en fisiología, ciencias de la actividad física y nutrición, un gran científico que estuvo en Chile en abril pasado, me dijo:

“En verano se venden más helados, en verano aumentan los incendios forestales, puede haber una correlación, pero definitivamente no una causalidad”

Espero que queden con muchas dudas, les dejo algunas referencias donde podrán ahondar en su búsqueda, yo los dejo, me voy por mi café con aceite de coco y cacao….

¡FELICIDADES!!!

 

Escrito por:

Ricardo Chavez Caorsi - https://www.instagram.com/pollo_fit

Prof. educación física U de Concepción, post grado en entrenamiento de la fuerza, La Habana Cuba, Diplomado en Ciencias de la actividad física U de Chile, Dieta cetogénica

En epilepsia refractaria, cursando post grado en Nutrición deportiva U de Barcelona, cursando “Professional Training in LCHF/Ketogenic Nutrition & Treatment” Nutrition Network

 

Fuentes:

 

https://charliefoundation.org/mct-oil-diet/

 

https://coconutketones.com/

 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3146349/#R16

 

https://blog.virtahealth.com/blood-lipid-changes-with-ketogenic-diet/

 

https://www.healthline.com/nutrition/top-10-evidence-based-health-benefits-of-coconut-oil

 

https://academic.oup.com/ajcn/article/91/3/535/4597110

 

 

 

Libros

 

“La grasa no es como la pintan” Nina teicholz

“Dieta cetogénica contra el cáncer” Dr. Ulrike Kämmerer

“El tercer chimpancé” Profesor Jared Diamond

“Alimenta tu cerebro” Dr. David Perlmutter

“The ketogenic bible” Ryan Lowery PhD and Dr. Jacob Wilson

“La historia del cuerpo humano” Profesor Daniel Lieberman

“Low carbohydrate performance” Jeff Volek PhD and Steve Phinney PhD

“Alto al Alzheimer” Dr. Bruce Fife

“The obesity code” Dr. Jason Fung